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La Universidad del Sur de Dinamarca ha llevado a cabo un estudio sobre el programa “FIFA 11 para la Salud en Europa”. Los científicos aseguran que las niñas, de entre diez y 12 años, que juegan al fútbol con regularidad presentan una presión arterial más baja, unos músculos más fuertes, un mejor sentido del equilibrio y una capacidad de salto mayor. 

La investigación, publicada en la revista Scandinavian Journal of Medicine and Science in Sport, incluyó a 400 niñas de 12 escuelas de Islas Feroe, que jugaron al fútbol durante 45 minutos, dos veces por semana, durante casi tres meses. 

Los datos mostraron que las chicas mejoraron su presión arterial sistólica (de 5 mmHg), la presión arterial media (en 2 mmHg), la masa muscular (0,7 kilogramos), el salto horizontal (13 centímetros) y el equilibrio (2,1 segundos más de duración). Estas mejoras se observaron también en el 84% de las menores que normalmente no practicaban este deporte.

La iniciativa “FIFA 11 para la Salud en Europa” ha llegado a 10.000 niños daneses y planea extender a los 98 municipios de Dinamarca. Peter Krustrup (director del trabajo) explicó que este proyecto, que combina el entrenamiento en fútbol y la educación sobre la salud, “mejora la calidad de vida de los niños, su función cognitiva y bienestar social, al tiempo que aumenta su concienciación sobre la importancia de la actividad física, la alimentación variada y saludable, la higiene y malos hábitos como el tabaco y el alcohol”.

El investigador hizo hincapié en que “podemos concluir que esta forma de fútbol, que se centra en juegos con pelota en una zona pequeña, resulta muy completo y produce grandes mejoras en la condición física y la salud de las niñas, incluso si no tienen experiencia futbolística previa". Además, reclamó que se imponga en las escuelas de primaria y secundaria la obligación de practicar 45 minutos diarios de ejercicio. 

Muchos centros educativos de las Islas Feroe ya piensan en implantar esta medida, que ayuda a los niños a cumplir con la recomendación del servicio de salud danés de realizar, al menos tres veces a la semana, 30 minutos de entrenamiento de alta intensidad.

Fuente: Munideporte.com

Un estudio de la Universidad de Exeter revela que jugar al fútbol no profesional ayuda a evitar enfermedades relacionadas con una vida sedentaria. Ofrece mejores resultados a nivel físico en comparación con otros deportes como el running o la zumba.

La investigación, publicada en la revista científica “British Journal of Sports Medicine”, asegura que jugar al fútbol mejora la salud cardiovascular, metabólica y emocional de las personas que lo practican y reduce el riesgo de sufrir enfermedades como la obesidad o la hipertensión, producidas por un estilo de vida sedentario.

Además de ser uno de los deportes más practicados, es uno de los ejercicios más completos y saludables para mantenerse activos, en buena forma y evitar los problemas derivados de la inactividad física.

En este trabajo se analizaron los datos de otros 31 estudios que evaluaban el efecto que tiene el fútbol en aspectos de la salud como la frecuencia cardíaca, la cantidad de grasa corporal, la presión arterial y el estado metabólico. Los resultados mostraron que prácticamente todo el mundo, independientemente de su edad, condiciones físicas, sexo y aptitudes deportivas, obtuvo mejoras al jugar al balón.

Aquellos que realizaban este deporte de manera habitual presentaban unos niveles más bajos de colesterol, frecuencia cardiaca y presión arterial, una menor acumulación de grasa, así como unos huesos y músculos más sanos. También se apreció la reducción de seis latidos por minuto en la frecuencia cardiaca en reposo, en comparación con las personas sedentarias.

A estos efectos sobre la salud, hay que añadir los innumerables beneficios que la socialización, la motivación y la competitividad provocan en las personas, siendo un deporte más completo, en todos los aspectos, que otros como la zumba o el running.

Uno de los hallazgos más significativos fue su capacidad para reducir la presión arterial sistólica y diastólica. Esta disminución fue de 4,2 mm Hg de promedio en la sistólica y 3,89 mm Hg la diastólica (en personas sin complicaciones cardiacas), en comparación con aquellos que eran sedentarios. Esta bajada que fue aún más pronunciada (10 mm Hg y 7mm Hg, respectivamente) en los que tenían una presión algo elevada.

Los pacientes con hipertensión leve que jugaban al fútbol experimentaron el mayor descenso en la presión arterial, frente a la gente que no practicaba ningún tipo de deporte. La American Heart Association estima que se padece hipertensión cuando se sobrepasan los 130 mm Hg de presión sistólica y los 80 mm Hg de diastólica.

El investigador Peter Krustrup destacó que “el fútbol es un deporte muy conocido, fácil de llevar a cabo, con reglas sencillas de comprender por todos y muy barato, por lo que hay que fomentar este tipo de ejercicio para conseguir los beneficios que proporciona para la salud”.

Fuente: Munideporte.com